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Trabajando mi Identidad desde la Poesía

“Del latín identitas, la identidad
es el conjunto de los rasgos propios
de un individuo o de una comunidad.
Estos rasgos caracterizan al sujeto
o a la colectividad frente a los demás.
Por ejemplo: “El mate forma parte de la identidad rioplatense”,
“Una persona tiene derecho a conocer su pasado para
defender su identidad”.”
“Se trata de la manifestación de la belleza
o del sentimiento estético a través de la palabra.”

sana

 

Trabajando mi Identidad desde la Poesía

En el 1993, justamente el día de mi cumpleaños, me diagnostican por primera vez con: “Síndrome de Bipolaridad Esquizoafectiva”. ¿Se imaginan la reacción que esto pudo haberme causado? Pues les contare un poco de mi historia, antes de llegar a este día y así podremos entender juntas la misma, porque aun ando en busca de ese entendimiento.

sana1Todos los que me conocen saben que fui una niña que creció en un hogar lleno de amor, donde la educación integral era más que necesaria, era vital. Llegue al jardín de infantes ya sabiendo leer tanto en español como en inglés, conocía del teatro y la opera a tan tierna edad. Fui creciendo en un ambiente en donde el hambre por la lectura, el arte, la música, nuestra cultura iban casi de la mano con las necesidades básicas de Maslow. Agradezco con todo lo que soy, y con todas las que soy, a mis padres esta vida tan rica que me dieron, pues finalmente, fueron estas bases las que me salvaron la vida, literalmente.

A los siete años, comencé a ser molestada sexualmente por un miembro de mi familia. Alguien a quien amaba y respetaba. Demás está entrar en el tema, pues todas conocemos como esto destruye la vida entera de un ser humano no importa la edad. Más cuando se trata de un niño o niña en esa etapa de descubrimiento de identidad, es letal, esto sin mencionar cómo se desmorona el vínculo de seguridad pues se trata de alguien que se supone ame y proteja. Fueron años de tortura, temor, confusión y mucho dolor. Todo acabó cuando cumplí los doce, pues al parecer “ya no le era atractiva”. ¿Asqueroso, verdad?

Con tanta vergüenza y confusión, “decidí” olvidar estos sucesos. Mi vida era tan hermosa, a pesar de los mismos, que se me hizo “fácil” suprimir las pesadillas. Nunca las mencioné a nadie. Mas mis conductas obsesivas, mis “retraimientos”, mis arranques de llanto sin motivo, mi conducta dramática ante algunas situaciones, mi necesidad de rebelión, el deseo de luchar en contra de toda injusticia… y otros rasgos que para el tiempo en el que me criaba no eran “socialmente correctos” para una joven de mi edad, iban creando sobretodo en mi madre, mucha preocupación, pues ella era todo lo contrario a mí. Mi padre, en múltiples ocasiones le dijo: “Fedora, no puedes tratar con ella como si estuvieras tratando con una niña normal. Nuestra hija se sale de todos los renglones que estás acostumbrada. La nena es diferente, extremadamente inteligente, pero diarioextremadamente diferente.” Me hicieron entonces las “pruebas de rigor” para ver que andaba mal conmigo. Para su asombro y el de muchos, mi coeficiente intelectual salió en la línea de “genio”, presentaba rasgos de “Déficit de Atención” bastantes marcados. Pero todo lo demás, estaba “bajo control”. Esas pruebas no median mis emociones, solo mis rasgos de conducta. Nadie se preocupó en investigar la raíz o raíces de mi conducta. Quisieron medicarme, pero mis padres no lo permitieron, no estaban de acuerdo con el uso de fármacos para tratar mi déficit de atención, total, este no perjudicaba para nada mi rendimiento académico, solo contrariaba a algunos de mis maestros.

Continué sublimando mis pesadillas. En escuela superior realizaba todos mis trabajos investigativos y ensayos a partir de temas alusivos a mis pesadillas, pero nadie se alertó por esto. Entendían que mi “obsesión” por y con las causas justas, me llevaba a “pelear” por las víctimas de agresión sexual. Durante mis años en la escuela, mi conducta sexual era la “esperada” en una joven. No sabían de mis luchas internas con esto.

Fue cuando me divorcié del segundo esposo que vino a explotar la bomba de tiempo que se había activado a mis siete años. El maltrato emocional y sexual al que fue sometida durante este matrimonio, me hizo revivir todo lo que había sufrido durante aquellos años. Me había casado con este hombre con la certeza que estaba segura, era un “hombre de Dios” que se supone cuidaría de mí. Una figura de poder que volvía a traicionarme en muchos aspectos, no solo en lo sexual. Volví a ver a la niñita de trenzas en su cuarto, llorando mientras escribía cuentos fantásticos para olvidar su realidad. Ya en aquellos tiempos usaba la escritura como catarsis, aun sin saberlo.

diarioPor fin llegamos al punto con el que comencé, mi primer diagnóstico. ¿Cómo lo acepté? Mirando fijamente a la cara a este primer psiquiatra y diciendo: “Lo que tú digas, pero te aseguro que te equivocas”. Ya estaba en mi tercer matrimonio oficial. (Tengan claro que acabo de decir “mi tercer matrimonio oficial”) Cambié de psiquiatra, pues no aceptaba este diagnóstico, conducta muy normal no solo porque es parte del estado de negación en el que se entra en todo proceso de aceptación, sino porque estaba en una etapa manica y es “imposible” para un bipolar en etapa manica aceptar que está “enfermo”.

Con mi segundo psiquiatra fue aún más difícil. Este tuvo el “atrevimiento” de sugerir lo siguiente y lo recuerdo como si fuera hoy: “Ciertamente no padeces de bipolaridad esquizoafectiva. Sin lugar a dudas eres bipolar pero debemos realizarte más estudios para dar con la correcta. Además, quisiera continuar viéndote no solo por esto, sino porque me parece reconocer rasgos de disociación de personalidad, pero para dar con certeza necesito verte por lo menos dos veces al mes.” ¿Se imaginan, a raíz de mi primera respuesta, como pude haber arremetido? Exactamente, tampoco acepté sus palabras pues yo entendía que este solo quería sacarme dinero, que no había entendido que “las mujeres que creaba” en mis narraciones realmente eran personajes de mis cuentos, además, yo estaba bien, solo algo deprimida porque por fin estaba tratando de lidiar con mi pasado. Acepté la medicación, para no tomarla. Mas seguía escribiendo sin cesar, era la escritura la única manera de calmar mis pesadillas, ansiedades y arranques.

En mi primer libro: Diario de una bipolar, es que realmente mi proceso de sanidad se vio encaminado de manera “correcta”. Este lo comencé a escribir en el 2006, a raíz de una de las crisis más fuertes, sino la más fuerte que he experimentado. Ya vi1iba por la cuarta relación de convivencia, con este no me llegue a casar pero si convivimos por tres años fatídicos. Nuevamente mi sexualidad fue totalmente atacada y violentada. Entre los tantos ataques a los que me expuse en esa relación, el peor de todos lo relato en el libro con lujo de detalles y quiero compartir parte de este:

“La noche anterior, cuando se tomó sus medicamentos, el señor ese estaba viendo televisión, parecía tranquilo. Ella suspiró y respiró paz. Parecía ser que esa noche la pasaría tranquila. Se fue a su cuarto con su ordenador, pero rápido los medicamentos comenzaron a hacer sus agostos en su cuerpo, quedando dormida. Su ordenador estaba sobre la cama, que error, debo escribir HORROR.

Nuestra amada de por sí tiene un sueño muy pesado, imagínense con los medicamentos. Esto fue carta abierta para él. Ella dormida, la computadora en la cama y él y sus perversidades. Ella me cuenta con sus ojos perdidos en el aire que se despertó y vio en la pantalla un rostro nauseabundo dándole instrucciones al señor ese de las cosas que quería que le hiciera para el ver y manifestar su aberración. La usaba hasta dormida. Vendía su cuerpo adormecida por los medicamentos. La estaba convirtiendo en una prostituta cibernética, aun cuando no cobraba. Aun cuando ella vomitara cada vez que esto pasaba.

Sentía miedo de salir a la calle y que alguno de esos hombres la reconociera. O peor aún, ella reconocerlos. Temía que le hicieran algún acercamiento. Se moría de miedo. Lloraba.

La dejé, llorar. No sé qué haría yo en su lugar. Quizás no sólo hubiese pensando en extraviar mi fragancia. Quizás hubiese roto el frasco. Lala eres fuerte, muy fuerte.

Quisiera gritar.
QUIERO GOLPEAR.

Luego de todo esto, escribió. Escribió y escribió”

sana4Este primer libro, fue escrito casi en su totalidad dentro del Hospital San Juan Capestrano. Gracias a un ángel mundano que me llevó a este proceso. El psiquiatra que me trataba en el hospital se percató de lo difícil que se me hacía hablar acerca de mi situación, pero que escribiendo, abría por completo mis emociones. Entonces dio instrucciones a todo el equipo de apoyo: “no importa a la hora que la paciente quiera escribir, tienen que proveerle todo lo necesario para que pueda hacerlo.” Así comenzó oficialmente esta jornada de sanidad a través de la palabra escrita y hoy día a través de la poesía. Un año entero escribiendo acerca de mi situación, encarando mis demonios y aceptando mi realidad. Nada fácil, bien doloroso, pero totalmente liberador.

El primer resultado, al final de ese año, lo fui compartiendo día a día en las redes, específicamente en Facebook. Las respuestas eran inmediatas. Contaba con una red de apoyo fantástica. En el libro hablo claramente acerca de esto. Al terminar ese primer tratamiento, con un éxito indescriptible, abandone “el diario” por un tiempo. Había manejado mis problemas de identidad, mi situación emocional a raíz de todos los abusos vividos desde la infancia. Aprendí a amar mi condición de bipolaridad y comencé una nueva etapa en mi vida: Vivir como bipolar.

A raíz de esta primera fase en mi recuperación, descubrí entre otras cosas que la escritura es mi mejor terapia y medicamento. Al principio se me hizo un poco duro, pues todavía estaba en la piel, pero poco a poco y con ayuda de mis terapeutas y médicos, he logrado una vida lo suficientemente balanceada, dentro de lo que mi condición me lo permite.

ascoPero, ¿qué de la poesía y mi identidad? Luego de El Diario de una bipolar, y las recomendaciones de mi psiquiatra, no dejé de escribir como parte de mi “tratamiento”. La poesía la había descubierto de muy joven, pues como les conté al principio leer para mí era y es necesario para vivir. Julia de Burgos, Alfonsina Storni, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, entre otras, habían sido mis amigas de juventud. Me sentía retratada en sus letras y entrelíneas. Ahora puedo comprender con mayor claridad las razones, en aquellos días solo eran mis heroínas aun sin saber por qué.

Como bipolar al fin, tiendo a desarrollar conductas adictivas. Así que convertí en aquellos días a la poesía en mi adición. Ya no tanto en la lectura, sino derramando mi alma en ella. Escribía un promedio de diez poemas diarios, los que compartía en las redes tal y como los escribía. Era una necesidad casi obsesiva. Las gentes me comentaban todos los poemas y se sentían identificados con los mismos. Me fui dando a conocer poco a poco entre los poetas cibernéticos y hoy dia, puedo decir que he trascendido la “cibernia” como le llamo a ese espacio donde nos movemos y nos enlazamos a través de las redes.

sana2Hace cuatro años, un compañero poeta puertorriqueño me pidió que lo apoyara con el desarrollo de su libro. Ya mi actual esposo y yo habíamos publicado nuestro primer poemario: Dos Caras de Dos Cuerpos y yo había apoyado a varios compañeros con sus publicaciones. Así que decidí llevarlo de la mano durante todo el proceso, trabajando junto con él, un poemario mío, no con el interés de publicarlo sino para que el viera el proceso que yo utilizo para producir un libro. Nos dimos a la tarea de búsqueda poemas. Así que una noche me senté frente a mi computadora a buscar entre los cientos y cientos de poemas que tenía en la memoria de la misma. (Tengo que puntualizar que solo los de la memoria de la computadora, pues no quería complicarme demasiado buscando también en la memoria externa, ni en la memoria del celular, herramienta que uso para escribir). Se me estaba haciendo muy difícil poder decidir así que decidí dividirlos por temas. Hasta ese día me había dedicado a escribir “sin prestar atención a lo que escribía”. Me asombró descubrir que mis temas concurrentes, además de la poesía patriótica y revolucionaria, son los siguientes:

1. Identidad
2. Amor
3. Erotismo
4. Melancolía
5. Muerte
6. Dolor
7. Vida cotidiana

Además, el estudiarme desde afuera, como si estuviera leyendo a cualquiera otra poeta, fui redescubriendo esa mujer que había trascendido, que había logrado superar esas pesadillas, esa mujer que había sanado su identidad a través de la poesía. Estaba leyendo cada una de esas poesías que habían sido parte de ese proceso de liberación y sanidad. Esos siete aspectos de mi poesía son quien soy. Mi poesía es una viva radiografía de mi alma.

Al ser mi poesía totalmente confesional, es intrínsecamente íntima y refleja todas mis vivencias, dolencias, querencias, irreverencias, quimeras y existencias. Voy a compartirles uno de los poemas dentro de este libro que terminé publicando, libro que no estaba en mis planes publicar, que solo estaba desarrollándolo para enseñarle a un compañero como yo trabajaba mi proceso de publicación. De mi poemario En el espejo de mi cuerpo, el poema que entiendo yo recoge gran parte de mí, de esa mujer dentro de ese espejo: Sin fronteras.

Sin fronteras

Nací mujer
No porque tenga vagina en mi entrepiernas
sino porque dentro de mis caricias
hay una semilla que me determina hembra

Tengo en mi pecho tatuado un cuerpo que grita sin suspensos
los dolores de parto de mis ancestros
Es germen de la tierra
la esencia de mi conciencia
matriz abierta para ser fecunda y certera

Unos senos tampoco
mis tetas
tampoco me hacen hembra
Me hace Varona lo que pienso
Siento y me acrecienta
Es llevar mi rostro siempre en alto
Tengo mi corazón comprometido
he escrito el pacto en el ocaso a puro alarido
Mi alma la defiendo del hastío
no le temo más a los recuerdos carceleros de mi olvido

Tengo ovarios
Varios
De los que cada vez que mi cuerpo se acuerda
fluyen de mis riberas las vertientes fructíferas de mis quimeras
Pero esto tampoco determinar mi ser
Mis ovarios no me hacen mujer

Soy mujer, Varona
Soy hembra
Porque sé y puedo llorar cuando nadie me considera
Puedo abrir un surco en la tierra para defender del averno mi cimiente eterna
No le temo al trabajo
Cuido las raíces de mi esencia
Madre de la Patria
aunque esta esté perdiendo su decencia
Soy capaz de levantar a su alrededor un cerco
para evitar que se siga hundiendo en el hediondo estiércol

A mi hombre
a este le entrego hasta mis piernas
El que se ha ganado de mis suspiros los latidos
y trabaja erguido en las praderas de mi niebla
Y por mis hijos soy cruenta fiera
Pudiese asesinar el frío sin vacilo
Sin que me quede cargo de conciencia

Soy amiga
Hermana, hija, nieta
Sobrina, nuera
Soy quimera
Una mujer con su estandarte bien puesto
Una que no vende las membranas de su esencia

Tengo vagina entre mis piernas
Dos senos cincelados en mi pecho
Unos ovarios varios que se derraman en mis cavernas
Una matriz fecunda, fértil y certera
pero mucho más que eso poseo en mis adentros
tengo un alma fiel y pura que grita a los cuatro vientos
¡Soy mujer con raíz y Patria
y sin fronteras!

Luego de este libro, he continuado mi terapia, mi tratamiento día a día sin dejar uno solo. Ha sido a través del reencontrarme en mi poesía, de reinventarme a diario a través de la misma, que he logrado un balance saludable en a mi diario vivir. Es la poesía mi refugio perfecto, el vehículo que mueve mi alma, el sonido del reloj que me despierta. Fue y es la poesía ese ente que desnuda mi identidad sana, sin temores ni miramientos. Y es que a diario vivo este proceso no solo en mi misma.

1Dentro de la gesta que llevo con el colectivo Las Musas Descalzas he visto como la poesía abre universos y sana. En los talleres que damos en las escuelas y comunidades, la poesía es uno de las herramientas que usamos para la concienciación cultural, para lograr la recuperación de una identidad como pueblo. Han sido muchas las satisfacciones que hemos abrazado durante estos cinco años que llevamos trabajando para el pueblo.

No puedo terminar sin mencionar mi más reciente proyecto de sanidad a través de la poesía. Mientras escribía mi próximo poemario: Me duele la Patria, me di a la tarea ardua de investigar acerca de las tres raíces que alimentaron lo que hoy somos. El último capítulo de este poemario aun un gestación se titula: Tríptico Matria. En este capítulo rozo con la punta de mis dedos la necesidad que tengo de redescubrir la real historia de las ancestras, de mis ancestras, para de esta forma poder hacer la paz con esas realidades y sanar mi identidad como mujer Matria. Fui buscando en la historia de nuestras mujeres esos rasgos que nos identifican como fuerza Matria, para poder conciliar todos en una sola. Voy a compartir una estrofa del poema con el termina este capítulo:

La Eva en mi vientre

“madre que me cargas en tu espalda
usando el cordón umbilical
como lazo y hamaca”
Fragmento de Útero en su útero

No me canso de llevarte en mis tormentos
de ser grito y brisa en las guerras y lamentos
aguda calma que estremece el turbión de desenfreno
al descifrar los enigmas en mi código genético
y es por lo que se me antoja llevar por nombre Eva
no en honor a la que fue del primer pecado el emblema
sino porque llevo en mi vientre sangre de Patria nueva
mi útero es el centro de comando de esta nueva Tierra

No puedo verme en las sombras de mis aguerridas ancestras
consciente estoy que diminuta soy en las huellas de estas
pues aun llevando en mis venas rastros de su sangre fiera
los golpes me han hecho trizas
y las estocadas me hicieron arena

Es en mi minúscula vida que crezco
crezco INMENSA
con los alaridos de Atabeyra hilados a mis trenzas
al cuidado de la teta de la Nana que me canta en su lengua bella
noche a día despierto
reconociendo que la guerra y la paz
copulan en mis venas
entonces
dejo que me preñen Inmaculada
para hacerle compañía a la Providencia
abriendo mi pecho en sacrificio y sacrilegio

defiendo de mis hijos hasta sus más desconocidos delirios
confiada que de estos saldrá un libertador con decencia
y de mis hijas
a mis hijas les llevo de la mano por los campos
hasta ver una Matria naciendo en sus brechas

Ellas merecen todos los altares sacrosantos
todas las loas, aleluyas, alabanzas y nuevos cantos
ellas fueron el cimiento de esta boricua con voz de llanto
mas soy yo quien hoy se decide estigma liberta
soy yo quien decide ser Eva
sin temores a los demonios o a los santos

sana3Quiero cerrar esta memoria invitándoles a darle una oportunidad a la poesía como herramienta liberadora y holística. Permítanle a la misma llevarles por ese proceso de redescubrimiento de la identidad que puede ser árido y doloroso, pero al ser la poesía belleza, esta suaviza los pasos durante el proceso, sin extraviar los mismos. Y no solo sanarás tú en ese proceso, no solo tú estarás trabajando tu identidad en la poesía, sino que a través de la misma, otros podrán también sanar y trabajar su identidad.

 

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