Borrando Generos · Jueves de Narrativa · Tres puntitos y otros tereques

Dante, y su perfecta vida, su esposa

dante2

Dante, y su perfecta vida, su esposa

En su despacho, lleno de papeles, comunicados, contratos, llamadas telefónicas, mensajes de texto, “e-mails”, un día de nunca acabar. Estaba a punto de terminar un cotrato multinacional que le dejaría cifras que hasta ahora no había visto en sus estados. Todo parecía ser que se iba a dar, no habِía razones para que no se diera. Su firma era una de las más reconocidas y él y su familia estaban muy bien establecidas en la sociedad de la ciudad. Tenía todas las de ganar. Pero el tiempo de espera lo tenía agonizando. Esto y… pero eso ya estaba resuelto, no había que preocuparse, ya había tomado las medidas preventivas. Eso no era ya un problema.

-“Sr. su esposa en la línea uno.”…
-“Mara, qué quieres ahora, no tengo mucho tiempo, estoy esperando una llamada importantísima.”
(Silencio)
-“No me tenِías que haber llamado para esto, pudiste haberlo decidido tu sola. Mi tiempo es oro y tu lo estas consumiendo en tonterias de la casa. Nos vemos en la noche”. Respiró profundo, y su cerebro se fue en un viaje al pasado.

dante3En el medio del pasillo del departamento de literatura, se encontraba esta chica hermosa. Rodeada de sus amistades, reía diáfanamente y su conversación era intelectualmente por encima de lo esperado. Su cabello lizo negro como la noche, enmarcaba su rostro y sus azules ojos expresaban sus sentimientos e intelecto. Todos estaban perplejos con lo que ella estaba diciendo. Era la chica perfecta para ser la esposa perfecta. Se echaría en un bolsillo a sus padres y cumpliría con todos los aspectos para ser la esposa de un economista como él.

Ambos, estudiantes graduadosentre los mejores de su año. Tuvieron un noviazgo corto. Ella provenía de una familia conocida, pero a la vez muy juiciosa, no gustaban de las actividades de la élite social, esto le agradó mucho a los padres de Dante. Mara era la mujer perfecta.

dante6La boda fue íntima, elegante, “chic”. Unos cuantos invitados, los necesarios, los justos para la columna del domingo en el periódico de prestigio. Una luna de miel corta, pero irremediablemente única, como era necesaria para ser recordada por todos los del grupo. Mara nunca la olvidaría.

Al nacer los gemelos, ya tenían el capital suficiente como para que Mara se quedara en la casa. Así sucedió. Fue la madre abnegada y perfecta, el ama de casa sin comparaciones, la esposa ideal. Eran el matrimonio que todos veían como ejemplo. Eran la familia ejemplar, perfecta. Perfecta…

Volvió Dante a la oficina y su realidad. Siguió con sus papeles, sus contratos, sus llamadas.

Fotos-de-oficinas-ejecutivas-“Sr. el Lcdo.Ramirez en la dos.”
-“Carlos, ya hemos hablado de esto, te pedِí pedí no mellamras más.”
(Silencio)
-“No, no hay vuelta atrás, no insistas.”
(Silencio seguido de una voz entrocortada)
-“Calla, calla, no repitas más eso. No me intimidas Carlos, aquí quien pierde más eres tu. Sería tu palabra contra la mِía. Tu eres un pelafustán a mi lado, nadie te creería, piensa bien lo que dices y ten mucho cuidado.
(Nuevamente, silencio)
-“Carlos, por lo que hubo entre nosotros, por favor, no me hagas eso. Mi familia está en juego, mis negocios, mi posición… todo esto puede dañar mis negocios. Fue muy lindo mientras duró, pero ya no más. Se acabó. Tu encontrarás a alguien que te merezca y yo seguiré con mi esposa, mis hijos y mi negocio, como tiene que ser. No espero una llamada más, este es el fin. No más.”
Colgó, respiró, una lágrima bajó por su mejilla izquierda, la limpió.
Estaba haciendo lo correcto.

dante1Mara era la esposa perfecta. Sus padres la amaban. Tenían unos hijos envidiables. Su negocio iba en crecimiento. No podía darse el lujo de perderlo todo por un “capricho”. Había conocido a Carlos y había enloquecido. Lo que tanto había escondido por años, había salido a relucir. Pero todo estaba en secreto.Nadie sabِía de su segunda vida y nadie se enteraría. El acababa de enterrar lo que quedaba.

Dante, volvió a sus papeles, a sus contratos, a sus llamadas, a su “perfecta vida”.

Mara, era la esposa perfecta.

 

Todos los derechos reservados

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s