ElDiarioDeLala

Querido diario: La tarde en la que vi llorar a un árbol

lasgavetasmiércoles 23 de diciembre de 2015

Querido diario;

Ayer vi un árbol sangrar. Salíamos del supermercado y marido me dice: “Este árbol está sangrando”. Miré hacia las ramas del mismo, y efectivamente, el árbol estaba sangrando su resina de manera increíble. Nunca antes había visto un árbol sangrar de esa manera. Entonces me chocó un sentimiento de olvido, de tristeza: “Ese árbol está llorando su soledad.”.

Más tarde, volvió a pegarme la imagen del árbol, su resina cubría las ramas y el tronco. No podía entender que estuviera sangrando desde tan alto. ¿Quién había golpeado sus ramas allá arriba? ¿Desde dónde salían sus lágrimas? ¿Qué le causaba tanto dolor?

En ocasiones nos sucede igual. Comenzamos a “sangrar” alguna tristeza, soledad, angustia, memoria y no recordamos el origen de la misma. En ocasiones, son muchos los orígenes, tantos tal vez que al unirse forman un volcán de sentires desbocados y como el árbol, comenzamos a “sangrar” sin parar y sin saber cuándo fue el primer golpe o el último olvido. Entonces, nos ofuscamos en el proceso de “sangramiento”, olvidamos que el mismo tiene un origen u orígenes. Queremos detener el flujo desde el flujo mismo, y no damos con la fuente.


bleeding_by_marahuta-d6y8er1Ayer, mientras el árbol sangraba, en la misma rama desde donde yo podía apreciar la salida de resina, había varios nidos. También puede ver algunos pájaros en la misma. El árbol estaba sangrando o llorando su soledad, sin embargo le servía de hogar a los pájaros y la resina estaba asegurando los nidos a la rama. Después de todo, no parecía estar tan solo y ese sufrimiento, estaba ofreciendo vida a otros a su alrededor, era como si estuviera sacrificando algo de su comodidad para servirle a otros que necesitaban de él. Mi imaginación tan prolifera rápidamente parió una historia. El árbol, a pesar de su tristeza de soledad, estaba sirviendo de hogar a los pajaritos, los estaba apoyando, aun en su dolor de olvido, podía ser de sostén a otros. ¡Eso me quitó un poco la nostalgia compartida con el árbol que lloraba!

Es preciso que cuando sintamos que el alma sangra, llora, busquemos el origen de este pesar. Cuando nos detenemos a tratar de enmendar el dolor, sin dar con su raíz, solo vamos a lograr un estado de adormecimiento, para luego regresar al sentimiento de vacío, olvido, melancolía. Cuando estamos sangrando, el flujo de sangre no permite ver de donde proviene la misma, hay que dar con la hemorragia, limpiarla, desinfectarla y pararla. Es un proceso que toma tiempo y es doloroso, pero necesario para sanar y evitar complicaciones alternas.

En el proceso, podemos hacer como el árbol, mi amigo el árbol, servirle de apoyo a otros que nos necesiten, así el proceso será menos doloroso y quién sabe si hasta más rápido; después de todo, dos soledades juntas, ya no son soledad.

Lala

 

diario

“Recoger los pedazos sueltos en la memoria, uno a uno, es un proceso sanador; siempre y cuando no nos dejemos llevar por esos sentimientos que no fueron luz azul.”

Copyrights 2015

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s